terça-feira, 15 de dezembro de 2009
sábado, 12 de dezembro de 2009
Galeano Ataca Mais Uma Vez.
Cuatro frases que hacen crecer la nariz de Pinocho

Eduardo Galeano
1 Somos todos culpables de la ruina del planeta
.La salud del mundo está hecha un asco. 'Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables. La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, "harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la
naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.
2 Es verde lo que se pinta de verde
Ahora, los gigantes de la industria química hacen su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. "En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas", aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: "los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera". El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente. El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.
3 Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral
Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas... Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92. La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno. En el gran baile de máscaras del fin de milenio, hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos. Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba-Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI). La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana. La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior. Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.
4 La naturaleza está fuera de nosotros
En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: "Honrarás a la naturaleza de la que formas parte". Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo. Según las crónicas de la Conquista., los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoníaca o la ignorancia. Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.
sábado, 5 de dezembro de 2009
Amir Haddad em Carta Aberta a Secretária de Cultura do Rio de Janeiro
Senhora Secretária
Gostaria de deixar aqui escrito uma tentativa de descrever os
sentimentos que me ocorreram, e pensamentos que tive quando entrei
em contato com o texto do Decreto.(?!?)
Talvez tenha de me demorar um pouco sobre este assunto, pois ele é
de capital importância para o momento e para o mundo em que estamos
vivendo e acredito que ninguém, muito menos eu e a Senhora Secretária,
podemos ou devemos fugir dele. Espero não ser interrompido como fui
no nosso breve encontro anterior,
Assim vamos lá.
Eu tinha ido para esta reunião com o artigo 5° da Constituição em
minha mão, para declamá-lo diante de todos, pois para mim era esta a
verdadeira razão daquele encontro. Liberdade de expressão.
Art. 5°, IV - é livre a manifestação do pensamento, sendo vedado o anonimato;
Art. 5°, IX - é livre a expressão da atividade intelectual,
artística, científica e de comunicação, independentemente de censura
ou licença;
Art. 5°, XIV - é assegurado a todos o acesso à informação e resguardo
do sigilo da fonte, quando necessário ao exercício profissional;
Art. 220 - A manifestação do pensamento, a criação, a expressão e a.
informação, sob qualquer forma, processo ou veículo, não sofrerão
qualquer restrição, observado o disposto nesta Constituição.
Porem, ao ler o Decreto fui agradavelmente surpreendido e
desarmado por ver seu artigo 1°, que citava justamente este artigo da
Constituição. Respirei aliviado. Estamos no mesmo barco, pensei
eu.
Mas nos artigos, incisos ou alíneas ou parágrafos
seguintes, ou não sei bem o que é, o que estava escrito era uma
seqüência de requisitos que eu deveria cumprir para que pudesse
usufruir desta liberdade constitucional. Condições sem as quais eu
não poderia exercer meu direito de cidadão livre.
Então eu estava livre, mas não estava muito. Eu era uma pessoa que
estava presa e agora ia ser agraciado com a benesse da liberdade
condicional. Estava ali me sendo oferecida a liberdade, sob
determinadas condições que eu deveria cumprir e respeitar, sob pena
de novamente voltar a prisão. O meu mal-estar cresceu quando
compreendi que a discussão teria que ser mais profunda e
inquietante do que eu imaginava. Não estava diante de pessoas que
estavam pensando o mundo como eu. Embora a Senhora Secretária tivesse
afirmado que, por ser comunista sabia já das coisa que eu estava
começando a dizer, na prática esta teoria não se confirmava. Íamos ter
que discutir mais do que pensávamos, e não havia tempo para isto.
Havia mais coisas em jogo ali do que simplesmente nossas boas
intenções, em relação ao bem-estar da cidade e de seus cidadãos. E de
que maneira a boa gestão de políticas - públicas para a Cultura
poderia contribuir para isto. A cidade não estava em jogo, nem o seu
cidadão, e sim a necessidade de aprovar urgentemente, não sei porque
motivo, aquele documento regulatório e contraditório das atividades
em áreas públicas, que estava diante de mim. E eu, senhora
Secretaria, sem voz e imobilizado, nada podia fazer, a não ser pedir
um tempo para pensar e propor alguma reflexão e discussão, a respeito
desta questão tão importante, já que, aparentemente, não estávamos
ocupando posições semelhantes diante do problema.
E assim, a discussão com os interessados que deveria ter sido
feita, antes até mesmo da elaboração do Decreto, e que iria ajudar
nesta elaboração, teria que ser feita ali naquela hora, sob pressão
política e de prazo. Companheiros da Rede de Teatro de Rua do Rio de
Janeiro tinham várias vezes antes tentado contato, sem êxito, com esta
Secretaria.
Nós não achávamos que uma questão tão importante podia ser
discutida às pressas; e continuamos achando que não, dadas a sua
importância e atualidade. É realmente uma questão de tempo, Senhora
Secretária. E não podemos ser levianos e inconseqüentes a este
respeito, pois o que for decidido aqui no Rio de Janeiro vai
repercutir no Brasil inteiro, e nós estamos no momento de avançar em
nossas conquistas de liberdade. Sempre que os governos não conseguem
equacionar seus problemas sociais a liberdade é a primeira a ser
sacrificada. Podemos estar “distraídos” diante disto tudo? O muro
de Berlim resolveu o problema da liberdade? O dia da Consciência
Negra resolveu o problema do apartheid social e racial da sociedade
brasileira? É possível distrair, descansar?
Senhora Secretária, esta Secretaria acho que ainda tem um
departamento de Patrimônio que foi criado na gestão do Antonio Pedro
Borges, a frente da primeira Secretaria de Cultura, do Rio de
Janeiro. Pois bem, Senhora, todos nós sabemos que Santa Teresa é
uma APA- Área de Proteção Ambiental; e que todos nós, gestores
públicos e cidadãos, devemos zelar pela sua integridade e identidade.
A Senhora já viu o caos em que estão se transformando as ruas e
ladeiras de Santa Teresa? A qualidade de vida do bairro é cada vez
pior, o morador se ressente, enquanto floresce um comercio, que só
remotamente beneficia o bairro e seu morador. Os carros, veículos de
todos os tamanhos e pesos, sobem e descem suas ruas e ladeiras
indiscriminadamente, em qualquer direção, sem nenhum regulatório. Lá
não precisa? Uma vez só estiveram lá, que eu saiba, para obrigar o
proprietário de um bar-mercearia a recolher duas mesas da calçada,
onde eu e outros moradores há 30 anos costumamos nos sentar para
conversar, sermos amigos, cidadão, convivermos. Coisa rara em
qualquer lugar do Rio de Janeiro.
O choque de ordem fez recolher cadeiras e mesas onde a vida
comunitária se estabelece, e onde pode nascer um remédio para a
violência que nos deixa desolados, numa cidade tão linda como a
nossa. E deixa a tragédia anunciada se aproximar cada vez mais!
O que está acontecendo ou querendo acontecer com o Teatro de Rua não
é parecido com o que aconteceu com as cadeiras e mesas de Santa
Teresa?
A senhora não acha, Senhora Secretária, que tudo isto tem a ver com a
Cultura? Que a Cultura tem a ver com identidade e qualidade de
vida? Que qualquer política “regulatória” teria que ser submetida à
apreciação da Secretaria de Cultura e a Secretaria de Saúde? Para
evitar atitude e procedimentos que em vez de resolver, transformam a
cidade e a vida do cidadão em tristeza, depressão e mais violência?
Não é esta a função da Vida Cultural na construção da nossa identidade
e cidadania? Não só na teoria, mas também na prática?
Senhora Secretária, pela regra do Decreto, meu grupo de Teatro, o Tá
na Rua, não poderá ir nunca à rua, pois não se encaixa em nada do
que o decreto pensa. Quem o redigiu tem pouca familiaridade com a
questão, embora possa ter tido empenho e boa – vontade.
Assim como eu, outros artista de rua não preparam com antecedência
suas saídas, e muitas vezes saímos a rua sem saber onde iremos parar.
Nem dia, nem hora, nem local. E nunca obstruímos nenhuma praça,
nenhuma rua, nunca prejudicamos nenhum comerciante, nem nunca
perturbamos o sono de ninguém ou o trânsito.
O básico de nosso trabalho é o respeito à população e ao seu direito
de ser feliz, participando da vida cultural da cidade. Nunca iríamos
fazer ou fizemos coisas que ferissem a ordem pública, a verdadeira
ordem pública, não a ordem de uma gaveta vazia. Atitude que não
parece ser a que subjaz nestas medidas regulatórias abstratas, em
nome de uma ordem também abstrata. Sanear, higienizar não é organizar.
Nós precisamos de apoio, estimulo, e incentivo, não de organização
aleatória e indiscriminada.
Nunca desistimos de nossa cidadania, pois amamos a cidade e seus cidadãos,
sem distinção de classe, cor, credo, idade ou religião. O nosso maior
prazer é respeitar o cidadão. Nós queremos ser parceiros do poder
público na construção de uma sociedade melhor. Não devemos ser
tratados como presos em liberdade condicional. Nossa liberdade foi
conquistada ao longo de séculos e de lutas e nossa liberdade não pode
ser concedida. Ela tem de ser reconhecida. Não posso me imaginar
em praça pública somente se estiver autorizado pela autoridade. Eu
abandonei tudo por amor à cidade. Sou cidadão carioca emérito. Não
me tirem agora a cidade. Senhora secretária, não deixe isto acontecer.
O momento é histórico e importante. O que fizermos agora vai, como já
disse, repercutir em todo País. Se decidirmos bem, ficaremos todos,
nacionalmente um pouco mais alegres. Se perdermos a oportunidade
estaremos fazendo como aqueles que querem a todo custo tirar a
esperança do Brasil. Agora que estamos crescendo, produzindo
auto-estima que poderá iluminar o aparecimento da nação
brasileira. Podemos fazer historia Senhora Secretária, ou sermos
atropelados por
ela.
Creia-me um seu admirador e antigo eleitor.
Obrigado pela atenção.
Rio de Janeiro, 18 de Novembro
de 2009
Amir Haddad
Gostaria de deixar aqui escrito uma tentativa de descrever os
sentimentos que me ocorreram, e pensamentos que tive quando entrei
em contato com o texto do Decreto.(?!?)
Talvez tenha de me demorar um pouco sobre este assunto, pois ele é
de capital importância para o momento e para o mundo em que estamos
vivendo e acredito que ninguém, muito menos eu e a Senhora Secretária,
podemos ou devemos fugir dele. Espero não ser interrompido como fui
no nosso breve encontro anterior,
Assim vamos lá.
Eu tinha ido para esta reunião com o artigo 5° da Constituição em
minha mão, para declamá-lo diante de todos, pois para mim era esta a
verdadeira razão daquele encontro. Liberdade de expressão.
Art. 5°, IV - é livre a manifestação do pensamento, sendo vedado o anonimato;
Art. 5°, IX - é livre a expressão da atividade intelectual,
artística, científica e de comunicação, independentemente de censura
ou licença;
Art. 5°, XIV - é assegurado a todos o acesso à informação e resguardo
do sigilo da fonte, quando necessário ao exercício profissional;
Art. 220 - A manifestação do pensamento, a criação, a expressão e a.
informação, sob qualquer forma, processo ou veículo, não sofrerão
qualquer restrição, observado o disposto nesta Constituição.
Porem, ao ler o Decreto fui agradavelmente surpreendido e
desarmado por ver seu artigo 1°, que citava justamente este artigo da
Constituição. Respirei aliviado. Estamos no mesmo barco, pensei
eu.
Mas nos artigos, incisos ou alíneas ou parágrafos
seguintes, ou não sei bem o que é, o que estava escrito era uma
seqüência de requisitos que eu deveria cumprir para que pudesse
usufruir desta liberdade constitucional. Condições sem as quais eu
não poderia exercer meu direito de cidadão livre.
Então eu estava livre, mas não estava muito. Eu era uma pessoa que
estava presa e agora ia ser agraciado com a benesse da liberdade
condicional. Estava ali me sendo oferecida a liberdade, sob
determinadas condições que eu deveria cumprir e respeitar, sob pena
de novamente voltar a prisão. O meu mal-estar cresceu quando
compreendi que a discussão teria que ser mais profunda e
inquietante do que eu imaginava. Não estava diante de pessoas que
estavam pensando o mundo como eu. Embora a Senhora Secretária tivesse
afirmado que, por ser comunista sabia já das coisa que eu estava
começando a dizer, na prática esta teoria não se confirmava. Íamos ter
que discutir mais do que pensávamos, e não havia tempo para isto.
Havia mais coisas em jogo ali do que simplesmente nossas boas
intenções, em relação ao bem-estar da cidade e de seus cidadãos. E de
que maneira a boa gestão de políticas - públicas para a Cultura
poderia contribuir para isto. A cidade não estava em jogo, nem o seu
cidadão, e sim a necessidade de aprovar urgentemente, não sei porque
motivo, aquele documento regulatório e contraditório das atividades
em áreas públicas, que estava diante de mim. E eu, senhora
Secretaria, sem voz e imobilizado, nada podia fazer, a não ser pedir
um tempo para pensar e propor alguma reflexão e discussão, a respeito
desta questão tão importante, já que, aparentemente, não estávamos
ocupando posições semelhantes diante do problema.
E assim, a discussão com os interessados que deveria ter sido
feita, antes até mesmo da elaboração do Decreto, e que iria ajudar
nesta elaboração, teria que ser feita ali naquela hora, sob pressão
política e de prazo. Companheiros da Rede de Teatro de Rua do Rio de
Janeiro tinham várias vezes antes tentado contato, sem êxito, com esta
Secretaria.
Nós não achávamos que uma questão tão importante podia ser
discutida às pressas; e continuamos achando que não, dadas a sua
importância e atualidade. É realmente uma questão de tempo, Senhora
Secretária. E não podemos ser levianos e inconseqüentes a este
respeito, pois o que for decidido aqui no Rio de Janeiro vai
repercutir no Brasil inteiro, e nós estamos no momento de avançar em
nossas conquistas de liberdade. Sempre que os governos não conseguem
equacionar seus problemas sociais a liberdade é a primeira a ser
sacrificada. Podemos estar “distraídos” diante disto tudo? O muro
de Berlim resolveu o problema da liberdade? O dia da Consciência
Negra resolveu o problema do apartheid social e racial da sociedade
brasileira? É possível distrair, descansar?
Senhora Secretária, esta Secretaria acho que ainda tem um
departamento de Patrimônio que foi criado na gestão do Antonio Pedro
Borges, a frente da primeira Secretaria de Cultura, do Rio de
Janeiro. Pois bem, Senhora, todos nós sabemos que Santa Teresa é
uma APA- Área de Proteção Ambiental; e que todos nós, gestores
públicos e cidadãos, devemos zelar pela sua integridade e identidade.
A Senhora já viu o caos em que estão se transformando as ruas e
ladeiras de Santa Teresa? A qualidade de vida do bairro é cada vez
pior, o morador se ressente, enquanto floresce um comercio, que só
remotamente beneficia o bairro e seu morador. Os carros, veículos de
todos os tamanhos e pesos, sobem e descem suas ruas e ladeiras
indiscriminadamente, em qualquer direção, sem nenhum regulatório. Lá
não precisa? Uma vez só estiveram lá, que eu saiba, para obrigar o
proprietário de um bar-mercearia a recolher duas mesas da calçada,
onde eu e outros moradores há 30 anos costumamos nos sentar para
conversar, sermos amigos, cidadão, convivermos. Coisa rara em
qualquer lugar do Rio de Janeiro.
O choque de ordem fez recolher cadeiras e mesas onde a vida
comunitária se estabelece, e onde pode nascer um remédio para a
violência que nos deixa desolados, numa cidade tão linda como a
nossa. E deixa a tragédia anunciada se aproximar cada vez mais!
O que está acontecendo ou querendo acontecer com o Teatro de Rua não
é parecido com o que aconteceu com as cadeiras e mesas de Santa
Teresa?
A senhora não acha, Senhora Secretária, que tudo isto tem a ver com a
Cultura? Que a Cultura tem a ver com identidade e qualidade de
vida? Que qualquer política “regulatória” teria que ser submetida à
apreciação da Secretaria de Cultura e a Secretaria de Saúde? Para
evitar atitude e procedimentos que em vez de resolver, transformam a
cidade e a vida do cidadão em tristeza, depressão e mais violência?
Não é esta a função da Vida Cultural na construção da nossa identidade
e cidadania? Não só na teoria, mas também na prática?
Senhora Secretária, pela regra do Decreto, meu grupo de Teatro, o Tá
na Rua, não poderá ir nunca à rua, pois não se encaixa em nada do
que o decreto pensa. Quem o redigiu tem pouca familiaridade com a
questão, embora possa ter tido empenho e boa – vontade.
Assim como eu, outros artista de rua não preparam com antecedência
suas saídas, e muitas vezes saímos a rua sem saber onde iremos parar.
Nem dia, nem hora, nem local. E nunca obstruímos nenhuma praça,
nenhuma rua, nunca prejudicamos nenhum comerciante, nem nunca
perturbamos o sono de ninguém ou o trânsito.
O básico de nosso trabalho é o respeito à população e ao seu direito
de ser feliz, participando da vida cultural da cidade. Nunca iríamos
fazer ou fizemos coisas que ferissem a ordem pública, a verdadeira
ordem pública, não a ordem de uma gaveta vazia. Atitude que não
parece ser a que subjaz nestas medidas regulatórias abstratas, em
nome de uma ordem também abstrata. Sanear, higienizar não é organizar.
Nós precisamos de apoio, estimulo, e incentivo, não de organização
aleatória e indiscriminada.
Nunca desistimos de nossa cidadania, pois amamos a cidade e seus cidadãos,
sem distinção de classe, cor, credo, idade ou religião. O nosso maior
prazer é respeitar o cidadão. Nós queremos ser parceiros do poder
público na construção de uma sociedade melhor. Não devemos ser
tratados como presos em liberdade condicional. Nossa liberdade foi
conquistada ao longo de séculos e de lutas e nossa liberdade não pode
ser concedida. Ela tem de ser reconhecida. Não posso me imaginar
em praça pública somente se estiver autorizado pela autoridade. Eu
abandonei tudo por amor à cidade. Sou cidadão carioca emérito. Não
me tirem agora a cidade. Senhora secretária, não deixe isto acontecer.
O momento é histórico e importante. O que fizermos agora vai, como já
disse, repercutir em todo País. Se decidirmos bem, ficaremos todos,
nacionalmente um pouco mais alegres. Se perdermos a oportunidade
estaremos fazendo como aqueles que querem a todo custo tirar a
esperança do Brasil. Agora que estamos crescendo, produzindo
auto-estima que poderá iluminar o aparecimento da nação
brasileira. Podemos fazer historia Senhora Secretária, ou sermos
atropelados por
ela.
Creia-me um seu admirador e antigo eleitor.
Obrigado pela atenção.
Rio de Janeiro, 18 de Novembro
de 2009
Amir Haddad
Embrafilme: Rejeitam quem. Cara pálida?
O Estado de São Paulo 29-11-2009
Cineastas rejeitam volta da Embrafilme
Fim da estatal quase anulou cinema nacional, mas situação hoje é outra
Luiz Zanin Oricchio
A extinção da Embrafilme em 1990, no início do governo Collor, provocou uma
recessão brava no cinema brasileiro, com a produção caindo a quase zero e
assim se mantendo por alguns anos. Essa situação penosa causou a impressão
de que havia um luto permanente no meio cinematográfico pela morte da
empresa, criada em 1969, durante o governo militar. Engano: sua recriação,
nos mesmos moldes daquela época, parece não despertar o menor entusiasmo
entre os profissionais de cinema.
Fernando Meirelles (de Cidade de Deus) acha que seria um retrocesso, um
verdadeiro andar de caranguejo: "O que não funcionava no modelo da
Embrafilme era o fato de toda a verba pública destinada ao cinema estar
concentrada nas mãos de uma pequena turma que decidia quais projetos
deveriam ser financiados e, portanto, além dos projetos terem a mesma cara
ou direção, pertencer à turma era um pré-requisito para se fazer cinema no
Brasil", disse.
Meirelles, um dos poucos cineastas patrícios com trânsito no mercado
internacional, entende que a vantagem do sistema atual de financiamento é
que o dinheiro pode ser buscado em "milhares" de balcões diferentes. Essa
multiplicidade de fontes de financiamento seria fiadora da "diversidade do
atual cinema brasileiro, com lugar para filmes voltados ao mercado e outros
experimentais, além de muitos documentários", analisa.
"SOVIETIZADA"
Orlando Senna, cineasta (Iracema, uma Transa Amazônica, em parceria com
Jorge Bodanzky), ex-titular da Secretaria do Audiovisual entre 2003 e 2007
durante a gestão de Gilberto Gil no MinC, pondera que "a única vantagem que
a Embrafilme tinha em relação ao sistema atual Ancine/Secretaria do
Audiovisual/Renúncia Fiscal era ser também uma distribuidora". Mas é contra
a recriação pura e simples da estatal, nos mesmos moldes dos anos 70 e 80.
"Retornar a uma empresa centralizada e "sovietizada", voltada apenas para o
cinema, como a Embrafilme, seria um retrocesso. O ideal seria uma agência
mais abrangente do que a atual Ancine, com poder de regulamentação sobre
todo o setor e acoplada a uma distribuidora estatal".
Mesmo o cineasta Roberto Farias (Assalto ao Trem Pagador), que dirigiu a
empresa entre os anos 1974-1979, propõe uma forma alternativa, mas não vê
possibilidade ou sentido na volta ao passado. "Dificilmente se poderia
recriar a Embrafilme tal como era. Talvez seja possível uma espécie de BNDES
do cinema, com flexibilidade para estimular, emprestar e associar-se, como
alguns de nós defendíamos no fim de minha gestão em 1979, e como era o
desejo de Leon Hirszman", diz.
A produtora Mariza Leão, da Morena Filmes (Guerra de Canudos e Meu Nome não
É Johnny) crava sua opinião sem qualquer hesitação. "É old fashion, uma
proposta antiquada; a Embra morreu." Ela admite que a empresa, em sua época,
"foi sensacional, mas não seria agora". Diz que a Embrafilme ajudou a ela e
ao marido, o cineasta Sergio Rezende, quando não passavam de dois garotos.
Mas hoje o mesmo esquema não teria mais o menor sentido.
Cabe lembrar que a Embrafilme era tanto uma produtora quanto distribuidora
de filmes. E, de acordo com os profissionais ouvidos, hoje ela não seria
útil nem em um campo e nem em outro. Com exceção de Orlando Senna, todos
entendem que a distribuição deve ser privada, não estatal.
Farias diz que nenhuma distribuidora é capaz de dar conta de 60 a 100 filmes
por ano, que é a meta brasileira a ser alcançada. E que a incapacidade de
dar conta desse volume de lançamentos prejudicaria os que têm menos chances
no mercado, os mais frágeis. "Já vi este filme. Os interesses imediatos da
empresa e o entusiasmo de seus funcionários se concentrariam inevitavelmente
nos filmes comerciais e, como antes, os "difíceis" seriam arremessados no
mercado e abandonados à própria sorte."
Mariza emenda: "Para aqueles que imaginam que uma distribuidora estatal
possa substituir o legítimo direito de escolha do público, induzindo e/ou
impondo filmes, lamento dizer que isso é fantasia pura."
COPRODUTORA
Farias diz que distribuidora tem de ser privada, "trabalhando filme a filme,
extraindo do mercado cada centavo do seu potencial". E conta que no final de
sua gestão, em 1979, depois de conquistar 40% do mercado, queria privatizar
a distribuidora da Embrafilme, mantendo a empresa apenas como coprodutora.
"Meu desejo era fomentar quatro ou cinco distribuidoras privadas que, por
serem menores, poderiam dedicar-se a todos os filmes de sua carteira,
inclusive os médios ou pequenos". A sobrevivência dessas distribuidoras
dependeria da resposta de público a esses filmes nas salas de exibição.
Como nada disso foi feito, a Embrafilme se arrastou ao longo dos anos 1980,
acabando por ser liquidada, sem um suspiro, no início da era Collor. Se a
sua extinção deixou impressão de saudade foi porque, naquela época, nada foi
colocado em seu lugar e mesmo uma empresa ultrapassada era melhor do que
nada. Hoje a situação é outra.
Cineastas rejeitam volta da Embrafilme
Fim da estatal quase anulou cinema nacional, mas situação hoje é outra
Luiz Zanin Oricchio
A extinção da Embrafilme em 1990, no início do governo Collor, provocou uma
recessão brava no cinema brasileiro, com a produção caindo a quase zero e
assim se mantendo por alguns anos. Essa situação penosa causou a impressão
de que havia um luto permanente no meio cinematográfico pela morte da
empresa, criada em 1969, durante o governo militar. Engano: sua recriação,
nos mesmos moldes daquela época, parece não despertar o menor entusiasmo
entre os profissionais de cinema.
Fernando Meirelles (de Cidade de Deus) acha que seria um retrocesso, um
verdadeiro andar de caranguejo: "O que não funcionava no modelo da
Embrafilme era o fato de toda a verba pública destinada ao cinema estar
concentrada nas mãos de uma pequena turma que decidia quais projetos
deveriam ser financiados e, portanto, além dos projetos terem a mesma cara
ou direção, pertencer à turma era um pré-requisito para se fazer cinema no
Brasil", disse.
Meirelles, um dos poucos cineastas patrícios com trânsito no mercado
internacional, entende que a vantagem do sistema atual de financiamento é
que o dinheiro pode ser buscado em "milhares" de balcões diferentes. Essa
multiplicidade de fontes de financiamento seria fiadora da "diversidade do
atual cinema brasileiro, com lugar para filmes voltados ao mercado e outros
experimentais, além de muitos documentários", analisa.
"SOVIETIZADA"
Orlando Senna, cineasta (Iracema, uma Transa Amazônica, em parceria com
Jorge Bodanzky), ex-titular da Secretaria do Audiovisual entre 2003 e 2007
durante a gestão de Gilberto Gil no MinC, pondera que "a única vantagem que
a Embrafilme tinha em relação ao sistema atual Ancine/Secretaria do
Audiovisual/Renúncia Fiscal era ser também uma distribuidora". Mas é contra
a recriação pura e simples da estatal, nos mesmos moldes dos anos 70 e 80.
"Retornar a uma empresa centralizada e "sovietizada", voltada apenas para o
cinema, como a Embrafilme, seria um retrocesso. O ideal seria uma agência
mais abrangente do que a atual Ancine, com poder de regulamentação sobre
todo o setor e acoplada a uma distribuidora estatal".
Mesmo o cineasta Roberto Farias (Assalto ao Trem Pagador), que dirigiu a
empresa entre os anos 1974-1979, propõe uma forma alternativa, mas não vê
possibilidade ou sentido na volta ao passado. "Dificilmente se poderia
recriar a Embrafilme tal como era. Talvez seja possível uma espécie de BNDES
do cinema, com flexibilidade para estimular, emprestar e associar-se, como
alguns de nós defendíamos no fim de minha gestão em 1979, e como era o
desejo de Leon Hirszman", diz.
A produtora Mariza Leão, da Morena Filmes (Guerra de Canudos e Meu Nome não
É Johnny) crava sua opinião sem qualquer hesitação. "É old fashion, uma
proposta antiquada; a Embra morreu." Ela admite que a empresa, em sua época,
"foi sensacional, mas não seria agora". Diz que a Embrafilme ajudou a ela e
ao marido, o cineasta Sergio Rezende, quando não passavam de dois garotos.
Mas hoje o mesmo esquema não teria mais o menor sentido.
Cabe lembrar que a Embrafilme era tanto uma produtora quanto distribuidora
de filmes. E, de acordo com os profissionais ouvidos, hoje ela não seria
útil nem em um campo e nem em outro. Com exceção de Orlando Senna, todos
entendem que a distribuição deve ser privada, não estatal.
Farias diz que nenhuma distribuidora é capaz de dar conta de 60 a 100 filmes
por ano, que é a meta brasileira a ser alcançada. E que a incapacidade de
dar conta desse volume de lançamentos prejudicaria os que têm menos chances
no mercado, os mais frágeis. "Já vi este filme. Os interesses imediatos da
empresa e o entusiasmo de seus funcionários se concentrariam inevitavelmente
nos filmes comerciais e, como antes, os "difíceis" seriam arremessados no
mercado e abandonados à própria sorte."
Mariza emenda: "Para aqueles que imaginam que uma distribuidora estatal
possa substituir o legítimo direito de escolha do público, induzindo e/ou
impondo filmes, lamento dizer que isso é fantasia pura."
COPRODUTORA
Farias diz que distribuidora tem de ser privada, "trabalhando filme a filme,
extraindo do mercado cada centavo do seu potencial". E conta que no final de
sua gestão, em 1979, depois de conquistar 40% do mercado, queria privatizar
a distribuidora da Embrafilme, mantendo a empresa apenas como coprodutora.
"Meu desejo era fomentar quatro ou cinco distribuidoras privadas que, por
serem menores, poderiam dedicar-se a todos os filmes de sua carteira,
inclusive os médios ou pequenos". A sobrevivência dessas distribuidoras
dependeria da resposta de público a esses filmes nas salas de exibição.
Como nada disso foi feito, a Embrafilme se arrastou ao longo dos anos 1980,
acabando por ser liquidada, sem um suspiro, no início da era Collor. Se a
sua extinção deixou impressão de saudade foi porque, naquela época, nada foi
colocado em seu lugar e mesmo uma empresa ultrapassada era melhor do que
nada. Hoje a situação é outra.
A ex- Ministra da saúde da Finlândia acusa
Ou ela esta "viajandona"ou é muito grave o que ela diz. Vale a pena conferir em
http://www.youtube.com/watch?v=JpOB4xkpjgQ
http://www.youtube.com/watch?v=JpOB4xkpjgQ
quinta-feira, 3 de dezembro de 2009
Mensagem a meu amigo samuel Yavelberg
Recebi esta mensagem do Samuel e visionei o filme que vinha anexo ( o endereço está no corpo da própria mesagem)
samuel:
>
>
> El "suicidio" moral de la humanidad al olvidar la ética para pasar a la
> "estética"...
>
> Que cada uno saque sus propias conclusiones de este video, que bien podría
> ser un documental muy representativo sobre aquello en lo que nos hemos
> convertido...
> http://video. buguncom. tr/bugunPlayer. swf?file= dagilfilm. flv
Respondi:
Shmuel:
Trata-se evidentemente de um (mal) filme de ficção. Naquelas
circunstâncias uma alma sensível, ainda mais sendo mulher perderia a
foto e salvaria a menina (poderia ter sido assassinada junta, os
canalhas sim, não tem ética) mas não teria feito a foto.
Uma pessoa, vaidosa, que se paramenta elegantemente para uma noite de
black tie para concorrer ao maior "award' de fotografia não tem crise
de consciência. Pode até fazer um discurso lacrimejante -- dá mídia --
mas embolsou a grana e emoldurou o troféu sem nenhuma crise de
consciência.
Como filme, não monta.
Silvio, o talmúdico
samuel
>
>
> El "suicidio" moral de la humanidad al olvidar la ética para pasar a la
> "estética"...
>
> Que cada uno saque sus propias conclusiones de este video, que bien podría
> ser un documental muy representativo sobre aquello en lo que nos hemos
> convertido...
> http://video. buguncom. tr/bugunPlayer. swf?file= dagilfilm. flv
Respondi:
Shmuel:
Trata-se evidentemente de um (mal) filme de ficção. Naquelas
circunstâncias uma alma sensível, ainda mais sendo mulher perderia a
foto e salvaria a menina (poderia ter sido assassinada junta, os
canalhas sim, não tem ética) mas não teria feito a foto.
Uma pessoa, vaidosa, que se paramenta elegantemente para uma noite de
black tie para concorrer ao maior "award' de fotografia não tem crise
de consciência. Pode até fazer um discurso lacrimejante -- dá mídia --
mas embolsou a grana e emoldurou o troféu sem nenhuma crise de
consciência.
Como filme, não monta.
Silvio, o talmúdico
terça-feira, 1 de dezembro de 2009
A Sociedade aprisionada pela política
"Os partidos de hoje são sobretudo máquinas de poder e
clientela:pequena ou mistificada consciência da vida e dos problemas
da sociedade, das pessoas; poucos ou vagos ideais, programas;
sentimentos ou paixão civil, zero. Os partidos ocuparam o Estado e
todas as suas instituições, a partir do governo. Ocuparam as
instâncias locais, os institutos de previdência, os bancos, as
empresas públicas, os institutos culturais, os hospitais, as
universidades”.
Enrico Berlinguer, La Repubblica, 28 de julho de 1981.
--
clientela:pequena ou mistificada consciência da vida e dos problemas
da sociedade, das pessoas; poucos ou vagos ideais, programas;
sentimentos ou paixão civil, zero. Os partidos ocuparam o Estado e
todas as suas instituições, a partir do governo. Ocuparam as
instâncias locais, os institutos de previdência, os bancos, as
empresas públicas, os institutos culturais, os hospitais, as
universidades”.
Enrico Berlinguer, La Repubblica, 28 de julho de 1981.
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